Se han dicho muchas tonterías sobre la imagen social del bibliotecario. Más sobre la bibliotecaria. Y sobre todo se han dicho en inglés. Yo voy a decir una cuantas tonterías más, en español, pero sobre todo voy a intentar colgar fotos que reflejan nuestro lado más extraño.
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3.3.10

Librarian Fashion Week Hunter

Es un hecho incontestable: la moda bibliotecaria triunfa allá donde va. Si no me creen, miren miren:

PRADA Fall Winter 2010/11 Milan Fashion Week:
Miuccia Prada presenta en Milán Fashion Week su nueva colección Fall-Winter 2010/11 que revisa los archivos de los 90 de la firma con un resultado muy femenino y sensual (...) El eyeliner, los recogidos y las gafas de bibliotecaria ayudaron a trasladar directamente a los asistentes e internautas al Manhattan de Mad Men.

Y sin embargo en el mundo de la moda no todos se enteran de la misa la media: el comentarista del pie de foto supra, claramente no frecuenta otra biblioteca que la de su parroquia, y eso con gafas oscuras mirando al suelo y no va desde hace años ¡hombre! ¿O es que el fulano en cuestión no vacilaría antes de reprocharle nada a esta bibliotecaria fiel seguidora de Audrey Hepburn?

Que haberlas, haylas.

Y si lo que querían es un estilismo tipo Mad Men, como decía la comentarista milanesa, ahí va esta selección:

Pero ya que hablamos de la milanesa, me acuerdo ahora de ese grupo de compañeras a las que no he olvidado aunque desde este blog guadiana lleve tiempo sin mencionarlas: Las Maruja's Corner, que celebraron su II International Workshop precisamente en Milán no por casualidad.

Fíjense que la pasarela de Milán no se llama ya pasarela de Milán, sino Milan Fashion Week ¿les suena? Claro, en Madrid pasa lo mismo, aunque en provinciano: la pasarela Cibeles pasó a llamarse Madrid Fashion Week, que otra cosa no será, pero mucho más fashion sí. Y que mutatis mutandis, el Parque Biológico de Madrid - Parque Temático de la Biodiversidad pasó a llamarse Faunia. ¿Adónde quiero llegar?

A las bibliotecas, como siempre. Punto de partida y de llegada. ¿Adónde vamos nosotros, incluso con gafas de pasta, anunciando como glamouroso un nuevo recurso que nos salvará a todos de la ruina científica si lo llamamos "Repositorios Institucionales en Acceso Abierto"? ¿Cómo vender en los mass media, ni en los social media, la crucial importancia que pueden tener los "Centros de Recursos para el Aprendizaje y la Investigación"? ¿Convenceremos a las masas de la apertura de miras que alcanzarán gracias a nuestros "Tutoriales de Alfabetización Informacional"? Y así nos va.

Por eso, desde que soy library coolhunter ya no hago estudios de usuarios; desde que soy community manager ya no soy administrador de sites; desde que soy escaparatista ya no hago más extensión cultural en la biblioteca. He redecorado mi curriculum (como decía el otro) y así me va.

¿Y a vds.?


13.7.09

Célebres pero por otra cosa (14)


Manolo Blahnik (1942- )

Zapatero total, autor de "los manolos" (una de las marcas de calzado más prestigiosas del mundo y de las más caras). Como que 3.000 € te puede cobrar por un par de zapatos. Este canario, amigo de Paloma Picasso, Jacqueline Kennedy o Yves Saint-Laurent, que viste los pies de Madonna y de muchas muchimillonarias del hemisferio norte, resulta ¡pásmense! que podía haber sido bibliotecario y no lo fue. Y nos lo cuenta en El Faro de Vigo, no en Vogue ni en EPI.

–¿Cómo aprendió el oficio?
–Nunca lo he aprendido. Mis padres veían que yo era un niño raro que no iba a servir para recoger plátanos. Me mandaron a Ginebra con mi tío y pensé en estudiar Derecho Internacional o Literatura. Me di cuenta de que no me veía como bibliotecario o profesor y se me ocurrió irme a París y después a Londres. Supe que quería transmitir cosas a través del trabajo de mis manos y aquí me tienes.

Ahí lo tienen. Lo que se ha perdido. Claro que de haberse dedicado él a esto de la Biblioteconomía en lugar de a la Zapatificación, a lo mejor me había desbancado del papel de comentarista del "librarian look", "librarian chic" y hasta de los "librarian shoes" que he reseñado en otras ocasiones, según consta aquí.

Claro que lo mismo que hemos encontrado (via Tökland) una señora que convierte viejos e infumables libros en glamourosos bolsos chic, podríamos haber conocido quien, por medio de un mashup zapatotecario, transformara en bailarinas los códigos civiles, en stilettos los manuales de gestión de empresas, en deportivas las enciclopedias, en chanclas, finalmente, el Diccionario de la RAE. La Historia está llena de ocasiones perdidas, como esta.

Y menos mal que si con el tiempo el negocio de los zapatos para las famosas no prosperara, siempre le quedaría a Don Manolo la oportunidad de retomar su truncada carrera de bibliotecario y ofrecerse como ídem especializado al Museo del Zapato de Imelda Marcos (en la imagen supra una balda, vean cómo están todos sin tejuelar). La que fuera Miss Manila en 1950, esposa del Presidente Marcos y ministra en su gobierno filipino acumuló cientos, dicen que miles de zapatos, que abandonó en su huida del país, sin catalogar ni clasificar. He aquí una oportunidad de trabajo para un buen profesional de la información. De nada.

31.7.07

Avance de temporada


Como los grandes modistos, presentamos aquí la ropa que se va a llevar en las bibliotecas el año que viene, para asombro de unas y envidia de otras. Esta pasarela bibliotecaria virtual lo es tanto (tan virtual) que no se limita a la próxima temporada otoño-invierno, ni a la de primavera-verano, sino que plantea una moda bibliotecaria ubícua, atemporal, simbiótica, sincrética y ambigua, con toque elegantes de librarian chic, especial atención a los complementos, y sin descuidar la bisutería, tan necesaria en estos tiempos que corren de falsas apariencias.

Como dice mi colega admirada y nunca bien comprendida Glamourbibliotekaren (The Glamorous Librarian):
Tenkte kanskje denne kunne inspirere litt - en kjolekledd bibliotekar med glamorøst hår og klassisk filmstjernemakeup, lett henslengt oppå stabler av tidsskrifter.


No busquen estas prendas en Zara ni en El Corte Inglés; no miren en los escaparates de las calles peatonales; no recorran los centros comerciales de la periferia de las ciudades: estas prendas no se venden. O al menos yo no las vendo. Me limito a exponer lo que he ido encontrando por ahí...

Como estos zapatos que encontré en el blog de una chica que dice que trabaja en una biblioteca escolar, y que freudianamente se compró... Yo conozco varias bibliotecarias chic capaces de esto y más (en cuestión de zapatos, digo).


O esta camiseta que vendían en no sé qué tienda virtual con el reclamo de "naughty librarian" y "sexy!", aunque a mí me parece de bailarina de can-cán en una película del Oeste que se desarrolle cerca de Tijuana. Pero bueno.

O esta otra que encontré en una revista de cotilleos, con una Victoria Beckham (ex-Spice Girl) disfrazada de Librarian Chic (severa falda diplomática, altos tacones, blusa blanca con chorreras de juez y gafas modelo Torremolinos'77). El de al lado, disfrazado de Starsky (ex de Hutch) creo que huega al fútbol, o algo así.

Nada que ver con la ligereza y espontaneidad de la colección "I fell in love with my librarian" de la firma australiana Limedrop (de venta en todo Australia... ¿o se decía toda Australia?). No sé. Pero allá va otra imagen de la misma colección:

En el mismo ámbito anglosajón pero más en el tono de mis colegas frikitecaris tenemos esta camiseta para echar la bronca al usuario que se retrasa en la devolución (de nada majos):

Subiendo un poco más, al norte y a la derecha, en nuestra búsqueda del centro comercial perfecto, nos encontramos con un pase de modelos de Bibliotecarias Suecas. Las Bibliotecarias Suecas son unas señoras que en los años 60 y 70 del felizmente extinto siglo XX venían a las playas hispánicas a lucir cacha porque en su país hacía mucho frío y tenían que llevar medias tupidas hasta en verano, como demuestran levemente estas fotos, de sus hijas ya:







En cuanto a la bisutería, ya mencionada, hay una marca llamada "Dirty Librarian Chains" que vende piezas con nombres sacados de nuestra jerga pofesional (unbound, tracings, subject, call number, source, abstract...) y cuya creadora -que no es bibliotecaria- llamó así "porque le evocan la inteligencia y la elegancia, el espíritu rebelde con un toque sexy". A las pruebas me remito:







Aunque bueno, para demostrar que no es cierto que no se pueda conseguir en tiendas como Zara un auténtico look Librarian chic, aquí van opiniones de las lectoras, que componen su armario virtual mirando en catálogos virtuales para imaginar looks virtuales de personas reales que no son o no llegaron a ser:



¿Y para nosotros, qué? Como decía aquél famoso anuncio de los 70 de bragas y calzoncillos...

Y para quien ande algo mal de dinero o de tipito, siempre nos quedará la imagen virtual de la bibliotecaria. Y digo bibliotecaria porque allá en el otro mundo, o sea en el Second Life, sé que abundan las bibliotecarias de muy buen ver que son en realidad hombres de pelo en pecho (en su First Life...). Pero esa es otra historia y debe ser contada en otra ocasión, como decía Bastian Baltasar Bux en una novela que en una época de mi vida leía yo todos los veranos en vacaciones, lo que me recuerda que comienzo las mías dentro de media hora de modo que... ¡hala, a disfrutar!




5.7.07

Sobre si se liga o no se liga en las bibliotecas


Insistimos aquí sobre un asunto nunca del todo aclarado, por falta de pruebas fehacientes, pero que va saliendo a la palestra de cuando en cuando, en la tele, en los periódicos... sobre todo en verano, que parece que escasean las noticias, pero también a propósito de que es en verano cuando los periodistas van a las bibliotecas a ver gente estudiar (por aquéllo de los exámenes).

En enero del 2006 nos preguntábamos ¿Se liga en las bibliotecas? Hoy podemos afirmar que seguimos sin saberlo, aunque pruebas, haberlas, haylas. Y voy a darlas de forma confusa y desordenada, que es lo que más me gusta.

Por ejemplo, el otro día leíamos en el 20 minutos, que es uno de esos periódicos de mentirijillas que reparten gratis por la calle, la siguiente noticia:

290 máquina de condones en bibliotecas
Las bibliotecas son espacios donde los jóvenes van a menudo a estudiar cuándo no están en casa. También se han convertido en sitios de encuentro de este colectivo, donde se liga. Y también serán los puntos donde se instalarán más máquinas expendedoras de preservativos este 2007 y el próximo 2008.


Si la noticia es buena, los comentarios en el propio periódico (que no debe de aceptar más que trolls según se puede ver) son buenísmos:

GUARROS, queréis llevarnos a los jóvenes a la lujuria para que NOS OLVIDEMOS DE LOS PROBLEMAS. Es la vieja táctica de los políticos. Creen que con SEXO nos vamos a olvidar de los muertos del Líbano, de los pactos con la ETA, de la explotación capitalista, de la falta de libertades, etc. PUES LO LLEVÁIS CLARO, VICIOSOS. Voy a destrozar a patadas cada máquina que vea.

Lo que habría que hacer es cerrar las bibliotecas, esos centros de lujuria y desenfreno, o es que entre ... se leen un libro.

Bueno si las makinas las colocan en las bibliotecas se pueden caducar las gomas, en esos lugares donde se encuentran ratillas de biblioteca q no son capaces de apartar los ojos de unos apuntes o de un libro... tipo 9,99 selectividad....

Alguno se nota que no ha ido a una biblioteca en años. En cuanto se enteren lo que se liga en un biblioteca y con quién se liga no salían ni para comer.

no me jodas estas reprochando que si son las 12 de la noche que ssi buscas la farmacai de guardia??? no mejor te vas a la bibilioteca ?????estas zumbao????? no mejor que los pongan en las guarderias que los niños cada vez empiezan antes, joder que peña , los comprais de 1 en 1 o que no es mas facil comprar 12 o 24 ?????? dios a saber cada cuanto rellenan la makina ???? que gente que los vendad tambien con las coca colas que pongan un boton mas y listo

Pero lo que no sabemos en las bibliotecas es que si vendemos condones en los baños... ¿cómo decirlo? Vendemos chocolatinas en la máquina de vending de la entrada, y nos manchan de chocolate los libros. Pues eso. Y puede dar lugar a problemas como los que contaba el otro día un colega documenta-listo en su Re-pública:

¿Qué harías si, estando como una cuba, y mas calentorra/o que el té de la srta. Fletcher, te da por meterte con tu acompañante al servicio del bar a hacer la “caidita de roma” y el encargao del mismo te pilla in-fraganti?. Pues está claro, llamas tu misma/o a la policia y pides la hoja de reclamaciones por que no te dejan follar a gusto en el establecimiento. [Sigue una transcripción parsial de la hoja de reclamasiones] "Sin tener identeficadamente el servisios a los usuarios del estebesimiento del local delimitados sin son masculinos o feminos el encarcargado Jose Manuer Rodurdez […] supuso que manteniamoz relasiones, sin haberlo visto, y despuer de pagar nuestra deudas de copas quicimos que despues nos pusieran otras consummision y queriendo abonar las demas consumisiones que se negaron a ponernos …."

Otro problema que se puede uno encontrar es que a la superioridad competente le asuste el ligoteo más que un ataque preventivo de El Eje del Mal y anden a la caza del ligante como especie que debe ser combatida. En el año 2005 pudimos leer en el periódico la noticia de que una bibliotecaria de Harvard había denunciado a la Universidad, que bloqueaba sus posibilidades de promoción profesional porque decían que la chica era "demasiado sexy".
A Harvard University librarian claims in a lawsuit that she has been rejected repeatedly for promotion because she is black and is perceived as just a “pretty girl” whose attire was too “sexy.” (...) she “was seen merely as a pretty girl who wore sexy outfits, low cut blouses, and tight pants.”

Lo cual (lo visto en la noticia de Harvard, de la bibliotecaria demasiado sexy) es un aparente problema que, sin abogados ni zarandajas, han resuelto estupendamente los chicos de Frikitecaris en un comentario de hace pocos días:
Nadie discute que la bibliotecaria sea parte del mobiliario de la biblioteca, diferenciada de aquél por su escote y/o por su faldita. No obstante, esa aparente discreción no concuerda con la realidad: la bibliotecaria es el centro de todas las miradas. Así, no es de extrañar que todos quieran ligar con ese témpano de hielo bajo el que se esconde un torrente de fuego. Todos los hombres quisieran tener a alguien así a su lado, aunque es harto difícil dada la escasa sumisión de ella.
Comentario que nos lleva a pensar ¿nos estamos perdiendo algo? ¿No debe ser mejor explotada esta vena ligotecaria sexytorrencial e insumisa de los bibliotecarios y las bibliotecarias? ¿Puede o debe el atractivo personal -librarian chic- influir en el fluido desenvolvimiento de las funciones de éste que, humorística y muy acertadamente ha sido calificado como "el segundo oficio más antiguo del mundo"? ¿No podría el knowledge management descubir nuevos talentos para la interacción con los usuarios? ¿Eh? Pues sí, resulta que ya se le ha ocurrido a alguna red de bibliotecas, según nos informa (con grande cachondeo) mi colega y vecino de península, O Bibliotecario Anarquista:
[Aquí va la noticia]
Vienna’s City Hall has set up a “sex hotline” to raise money for the remodeling and expansion of this capital’s main public library. According to a news release, “Anne Bennent, a famous Austrian stage and film star, reads passages from Vienna library’s collection of 1,200 works of erotic fiction from the 18th, 19th and 20th centuries.” Apparently, each caller pays 53 cents per minute to listen to the actress’ sexy voice as she reads selections from the library’s “special” collection.

[Aquí la fantasía de OBA]
Os cortes orçamentais previstos para 2007 que obrigaram várias Bibliotecas da Rede de Leitura Pública a apertar o cinto estão a ser resolvidos com «medidas pontuais e inovadoras destinadas à obtenção de meios financeiros para fazer face à crise». É o caso do novo Serviço de Referência “SEXY HOT” Telefónico que irá ser inaugurado em breve por uma biblioteca pública que não quis revelar o nome. «A ideia é permitir ao utilizador que faz a pergunta de referência típica por telefone, do género, “que livros têm sobre o papel da Igreja em Portugal nos séculos XV e XVI?” não se limite a receber uma resposta monótona a reencaminhar para uma série de referências bibliográficas bastante aborrecidas, mas antes um sussurro erótico e tentador com um leve sotaque estrangeiro (da preferência do leitor) que o/a encaminhe particularmente excitado para a documentação pretendida. Prevê-se que com o custo das chamadas a 50 cêntimos, a referida biblioteca receba mais de 1200 pedidos de informação diária por telefone. Por último, fontes fidedignas ligadas ao Ministério da Cultura garantem que esta medida vai proporcionar à biblioteca em causa um ACRÉSCIMO NA RECEITA na ordem dos 240 000 € anuais e à LEITURA PÚBLICA um aumento na ordem dos 854%.
Y aunque esté mal el descuidar el tema del post, porque ya sé que no estoy hablando del ligoteo sino de la lubricidad sicalíptica usada para atraer usuarios y fondos (dinerarios, no bibliográficos) acabo casi con una foto que circula por ahí y yo encontré en el Flickr, y luego vuelvo a mi tema:

Eso. Termino el tema volviendo a lo de ligar, con un viejo post de Catorze sobre la elevación de hormonas en periodo de estudio y su incidencia en los hábitos de los usuarios de bibliotecas:
¿Creeis que es cierto que mucha gente va a la biblioteca a ligar? Mi opinión, siendo sincero, es que sí (y pondría esa motivación más adelante en la lista). Normalmente en esos días no se mueve ni un libro de la estanterías y, pudiendo estudiar en casa con los apuntes propios, qué puede mover a tantos estudiantes a desplazarse hasta un lugar lleno de gente que en muchos casos no deja de ir de aquí para allá? Pues quizá las ganas de eso mismo, de pavonearse y tirar la caña a ver si pica algúna trucha (o algún trucho, vamos).
Mentí. No he terminado. Me he acordado de otra cosa que leí el otro día en Sólo Otro Blog Infame, sobre la fauna de biblioteca (entre la que se encuentran El Funcionario, El Friki, el Relaciones Públicas o La Zorra):

La zorra es aquella persona que se presenta en la biblioteca con la única intención de ligar o calentar a quien pueda, ni más ni menos. Entra a eso de las 11 de la mañana gracias a que el relaciones públicas le tendrá preparado un sitio en que sentarse y comienza su espectáculo. La zorra no lleva apuntes, ni falta que le hace, eso da igual, lo único importante es presentarse perfectamente maquillada y perfumada, con modelito guay (chanclas y bermudas, para la versión masculina de zorra) y ya está. El día será completo. Lo único fundamental para ser una buena zorra de biblioteca es hablar y reírse mucho, y hacerlo de forma muy escandalosa, dar por culo cuanto más se pueda mejor, llevar tacones del número 8 en la escala Richter y correr mucho cada vez que les vibre el móvil para que todos vean que los lleva puestos.

Claro que con este look, quién va a ligar ¿no?
:-D

3.5.06

Librarian chic!


librarian chic (ly.BRAYR.ee.un sheek) n. A fashion style that uses elements of, or is inspired by, the styles stereotypically attributed to librarians.

Debo a Véase además una entrada, hace más de dos años, sobre la introducción del término "librarian chic" en la literatura profesional y dice que dice Tony Lozano que "Describe a aquellas personas, mujeres preferentemente, que se visten como si fueran bibliotecarias chapadas a la antigua como un nuevo estilo de moda".

Y hay un precioso artículo en THE TIMES del 22 de noviembre de 2004, sección "Fashion & Style" -lo cual lo dice todo- que acota: "Librarian chic, in its most popular use, is a slur — meaning a bit frumpy, a bit dusty, a bit not-exactly-of-this-moment. Oh, but how we disagree. We think it’s great: a little odd, a little pretty, a little kooky." Lo de "a little odd" me toca lo más hondo como Odd Librarian. Pero traduzco, que dije que las tonterías yo las diría en español: "Librarian chic es, en su uso más popular, una calumnia: significaría un poco anticuado, como sin gracia, casi polvoriento, algo que no correspondería a esta época; pero no podemos estar de acuerdo con esta definición, sino que más bien creemos que librarian chic es algo mucho mejor, es peculiar pero con encanto, y un poco estrambótico"

En el año 2003 ya había tratado el tema Deakialli en el post "¿Son todos los bibliotecarios así?"
Y la revista BUST (de nombre bastante sospechoso) incluyó en su número de Primavera 2004 un artículo sobre el "librarian chic" con imágenes que no he conseguido pero imagino. El título del reportaje era: "BABY GOT BOOK: librarians - could they be the new "it" girls?"



Bien. Vistos los títulos de crédito, vamos a introducir algo nuevo. El diario madrileño "El Mundo" trae los sábados un suplemento "femenino" que nunca me pierdo y que se llama "Yo Dona". El del pasado 22 de abril (¡víspera del día del libro y de los derechos de autor, hay que mondongarse!), número 51, traía un reportaje gráfico (de moda) llamado "PASANDO PÁGINA". Las referencias al look bibliotecario son sólo implícitas, pero yo leo entre líneas...
El texto en cabecera decía: "Una silueta limpia y sencilla, esculpida con prendas de aire retro y personalizada por zapatos, bolsos, joyas, relojes y, por supuesto, gafas de pasta. Imagen de la perfecta lady en plena jornada laboral."

Y las fotos, junto a la que abre este post, son las siguientes:







Ya véis lo que ven los publicistas. Freud lo habría tenido bastante claro: este look de entre fines de los 50 y principios de los 60, de rubia teñida con la raya bien pintada, perlitas, taconazos, leve escote no revela más que una infancia infeliz y reprimida. Supongo que el publicitario en cuestión sentía un morbo especial por la secretaria de su colegio, la enfermera de su centro de salud, o la bibliotecaria infantil. Si en lugar de anuncios hiciera películas sería Alfred Hitchcock, que también adoraba este look. No es casual el parecido con Kim Novak, que comenzó su carrera como... oficinista glamourosa. O con Tippi Hedren, otra actriz-fetiche de Hitchcock. Rubias, serias, cejas oscuras, look librarian chic...

Por pudor a las damas he ocultado del reportaje gráfico los precios de los vestiditos, tops, blaziers, bolsos, collares, gafas de concha, etc. Sólo recuerdo uno: un bolso de 1.080 €. No está mal ¿verdad? Lo he dicho cienes de veces y no me cansaré de repetirlo: si tuviéramos un colegio profesional no pasarían estas cosas.

Pero la cosa es que el chic bibliotecario existe, incluso con sueldos reales. Cuando mi nunca suficientemente admirada Srta. Pepis trajo a la biblioteca a una de sus adolescentes -entonces- hijas, ésta -la hija en cuestión- reprobó a su madre el look de dependienta de El Corte Inglés que traía a un centro en el que se codeaba con compañeras tan glamourosas como las componentes del Consorcio Bibliotecario "Maruja's Corner" (del que no puedo ofrecer imágenes; se trata de una Sociedad Secreta, lo siento). Pero si nos pagaran la productividad en función del glamour bibliotecario ya veríamos, ya.

Y como para lo que estoy aquí es para ofrecer imágenes que aporten algo a LA IMAGEN SOCIAL DEL BIBLIOTECARIO allá van otras más, halladas por ahí, algunas ya las conocéis:




Esta de la Marilyn con gafas es el complemento de la que puse el otro día, colocando libros. No es seguro que Marilyn fuera bibliotecaria en una vida anterior (de hecho no figura en la plantilla de bibliotecarios célebres pero por otra cosa) pero con esto del karma nunca se sabe, la verdad. Deberían inventar un buscador (tipo Google) de vidas anteriores (y digo tipo Google porque la caché de Google es un poco el limbo y un poco el purgatorio de las páginas extintas y pasadas a otra vida; pero me voy de mi tema). Vuelvo.



Y esta es de otra jamona minifaldera escotada: en este caso está quitándole el polvo a los libros, lo cual también es tarea bibliotecaria. Moño, gafas de concha con cadenita, rebequita por si refresca... todos los tópicos presentes.


De esta comprendo el texto pero hay algo que se me escapa. ¿Es un juego de palabras cochino que no entiendo? My english is perfect. Lo escribió un bibliotecario, lo cual en principio no sé si es bueno o es malo. Siguiente...


Esta se llama "literary vamp" y la he plagiado de "literary vamp" que es una colega mía que escribe sobre bibliotecas y hace crítica literaria: "I claim no intellectual brilliancy, and am writing reviews for my own benefit rather than out of mistaken glory." Como yo. Solo que yo no enseño la liga.



A estas dos ya las vimos con el tema de los carritos, creo, pero es que tienen un no sé qué de pase de modelos "vintage", y aunque no llevan gafas de concha la una porta moño y la otra la consabida rebequita. Y las poses: las poses son de lo más librarian chic. Ni mandan callar ni abroncan al lector disipado: simplemente sonríen a la Humanidad desde el carrito de la biblioteca.



Esta tan años 40 con unos improbables shorts, altísimos tacones, y escote "palabra de honor" es como un decálogo del no-look bibliotecario, la verdad. Es que la tía ni siquiera mira el libro, ni está tras un mostrador de biblioteca (¡claro! tenía que mostrar la cacha), ni el taburete es un taburete bibliotecario, ni gafas, ni rebequita, ni moño, ni nada de nada. Que no sé qué pinta aquí la chica.



Y la última, de esas sacadas de una serie de imágenes porno, donde la primera es con look bibliotecario (o de enfermera, maestra, oficinista... de nuevo llamemos a Freud) y en la última se le ven hasta las amígdalas a la chica. Os disculpo de visionar la serie completa: en todo caso la mejor es siempre la primera. Y cómo negar que es mucho menos glamourosa que otras anteriores: ¿por qué esos tacones años 50 con medias de costura? ¿por que ese traje de raya diplomática? ¿por que esas gafas de azafata del 1, 2, 3...? ¿por qué esas estanterías forradas de libros encuadernados en guaflex, que parecen un coleccionable de RBA, y ni están tejuelados? ¿por qué ese escritorio de anticuario? No cuela, maja, tú no eres bibliotecaria. Te falta lo que decíamos al principio: Una silueta limpia y sencilla, esculpida con prendas de aire retro...
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