Se han dicho muchas tonterías sobre la imagen social del bibliotecario. Más sobre la bibliotecaria. Y sobre todo se han dicho en inglés. Yo voy a decir una cuantas tonterías más, en español, pero sobre todo voy a intentar colgar fotos que reflejan nuestro lado más extraño.

15.2.06

La soledad del mostrador del fondo

Es triste estar solo en el mostrador. Ved a este pobre japonés: nadie le quiere, nadie va a preguntarle, nisiquiera van a pedirle algo en préstamo. Está ahí solo, frente al mundo, con sus obras de referencia a mano, con su fichero de preguntas frecuentemente preguntadas casi vacío pero siempre a mano, mirando de reojo si no se acercará alguna japonesita con alguna pregunta, aunque sea direccional. Estuvo mirando en distintas enciclopedias artículos atractivos, y las dejó abiertas por las páginas más interesantes, tratando de captar la atención de los posibles lectores; dejó también abierta la puerta de atrás, la que da al despachito que ya casi nunca usa porque está solo, solo y no viene nadie, y nadie le quiere. El hombre, por las mañanas, se peina con la raya bien a un lado bien al otro, pensando "Voy a sorprender a mis usuarias con un cambio de imagen"; o se hace el nudo de la corbata más estrechito, más moderno; y ya no vuelve a ponerse el traje de raya diplomática, que asusta por lo solemne. Hasta se compró unas gafas de concha gruesa pero atractiva, que mitigan - le dijeron en la óptica- su miopía. Pero nada de nada.

Siente envidia de los compañeros de la biblioteca de al lado, que por alguna razón tienen cola de usuarios en el mostrador, y hasta tienen que dar número como en el pescado:


y de las compañeras de la sección infantil de la biblioteca pública de su barrio, que quizá con eso de que son señoritas norteamericanas de la base tienen un glamour especial, son más chic, no se sabe...



Incluso la Señorita Harrison-Müller tiene más usuarios que él, a pesar de sus intimidantes carteles y del horario restringido de apertura de su biblioteca


A nuestro japonés le deprime a veces un poco ser el del mostrador del fondo. Sabe que su sección contiene los fondos más interesantes, que el silencio reina en la sala de lectura, que el orden es impecable, que la atención es exquisita pero... no viene nadie.

A veces sueña con chicas


... a veces (¡glup!) sueña con chicos:

Piensa que debería pedir el traslado al mostrador principal de referencia, el que suele atender la Señora Rosenfoller con su blusa de lunares que -dice- compró en Paris.


O incluso a hacer carnets en la entrada, si le hacen un hueco las hermanas Sweet-Sullivan, las que trabajan siempre con su madre (la Señora Maigret-Atkinson de soltera)


Claro que mejor no separar a las familias. Si hablara con la Dirección y le trasladaran junto con las hermanas a cambio de la madre, malo, y si se llevaran a alguna de las dos hermanas él lo sentiría mucho. Mejor no, entonces.

Sabe que hubo un tiempo -durante la ocupación americana, el siglo pasado- en que hacían cola frente al mostrador


Y sabe que aún antes de los tiempos de la reorganización del servicio de préstamo, cuando los libros se atendían desde una ventanita, eran todos más felices.


No hay más remedio. Debe leer LA IMAGEN SOCIAL DEL BIBLIOTECARIO para ponerse al día y captar a los clientes mediante el merchandising, el glamour glasseoso, y unas buenas carreras de carritos!

3 comentarios:

  1. se de que estás hablando. te felicito por tu blog muy interesante y divertido

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  2. JAJAJAJAaj muy bueno!!!!!!!!!!!!

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  3. Super original este blog.Me gusta.Y ademas compartimos profesion.Yo tb soy del gremio bibliotecario.
    Un saludo

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