
Le pregunté hace unos días a un colega de profesión y compañero de farras (un pez gordo, oiga, no se vaya a creer) si leía este blog, y me contestó: "Cómo no lo voy a leer, hombre, con esos comentarios tan chisposos...". Y se lo agradezco, porque me sirvió de inspiración para mi entelarañado blog. De ahí lo de hoy sobre el bibliotecario chisposo, el achisparse en la biblioteca, y cosas que tengan que ver con las tangenciales relaciones entre los bibliotecarios y el alcohol de beber ingerido en cantidades abusivas. Todo llegó a mis mientes cuando leí, el pasado 1 de octubre, la siguiente noticia en la prensa canalla:

CHIVAS REGAL LANZA NUEVO WHISKY DE LUJO EN NUEVA YORK: CHIVAS REGAL 25 ORIGINAL lunes, 01 de octubre de 2007
NUEVA YORK / PR Newswire.- la noche del pasado 29 de Septiembre cobijó el lanzamiento del suntuoso nuevo whisky escocés Chivas Regal 25 años en un impactante evento internacional celebrado en la Biblioteca Pública de Nueva York. Celebridades, invitados VIP y los medios se reunieron para presenciar el regreso del Chivas Regal 25 original a la ciudad de Nueva York casi cien años después de su primera presentación. La estrella de Hollywood, Julianne Moore, con un vestido de Lanvin resaltado con pulseras de Fred Leighton, cautivó a los curiosos mientras que la artista de jazz y ganadora de un Grammy, Diana Krall, fue quien aportó el entretenimiento, creando la mezcla perfecta entre el glamour de Nueva York y el alma escocesa...

Por lo general, Laura habla de libros y niños. El libro infantil inculca los valores con mayúscula para el clan Bush. Recuérdese la retórica conservadora de Bush sobre valores y moral –oposición al matrimonio gay, al aborto, etc.– que prende fuerte en el sector rural y religioso de Estados Unidos. Para algunos, Laura es la real artífice de que Bush hijo esté hoy a la cabeza de su país. “O Jim Beam o yo” le exigió al entonces marido alcohólico de 40 años. El pasado con el alcohol de Bush volvió a tematizarse cuando hace dos años las mellizas Jenna y Bárbara, aún menores de edad, fueron denunciadas por beber alcohol sin permiso. [Página12]
Bush alternaba sus actividades profesionales con salidas diarias por boliches nocturnos junto a su amigo de infancia Clay Johnson. Poco tiempo después cayó en el alcoholismo. "A los 40 años, George W. no tenía futuro alguno", reconoce su primo John Ellis. Un día, tras una borrachera terrible de la que despertó manchado de vómitos resecos, cayó de rodillas e imploró la ayuda de Dios. Fue el comienzo del gran cambio. (...) Apenas accedieron a la Casa Blanca, George y su mujer Laura restablecieron el uso de la etiqueta, rompiendo con la informalidad de la era Clinton. Corbata y traje negro fueron nuevamente obligatorios. Y hoy a Bush sólo se lo puede llamar "el presidente". Para todos, la nueva regla es irse a la cama a las 22 horas. Marido y mujer oran juntos antes de dormir. El año pasado el jefe de la bancada republicana declaró ante una congregación bautista reunida en Houston que el propio Dios había colocado a Bush en la Casa Blanca y que hoy se servía de él para "promover una visión bíblica del mundo". [Soberanía]De modo que, presumiblemente, el alcohol se acabó en la Casa Blanca, en el Capitolio, en la Biblioteca del Congreso... pero no en la Biblioteca Pública de New York, que debe de estar gobernada por demócratas...
Por lo demás, qué puedo yo decir, pobre de mí, que he dejado la bebida -pero no recuerdo dónde- y que lo que sé hacer es comentar las chisposas fotos que me voy encontrando por acá y acullá, la mayoría robadas del Flickr:




Pero no hace falta entrar por la ventana de noche en la biblioteca para emborracharse dentro. Se puede hacer a plena luz del día, y por el propio personal de la casa. Véanse ejemplos:




El de Alburquerque en particular, según se ve en su página, está atendido por estas lozanas zagalas:

Pero veamos ahora fotos decentes. Allá va una serie de imágenes de exteriores e interiores de algunos de los múltiples engendros entre bar y biblioteca. Supongo que son casos de biblioteca híbrida, o de bar híbrido, no se sabe.
















Y ahora vamos a ir acabando con unas cuantas tonterías más, como por otra parte es habitual por estas uerreeles.







las bibliotecas y el alcohol están muy relacionadas. siempre donde hay un bibliotecario hay tragos.
ResponderEliminarlo he visto por experiencia..
salduos
Cierto! Recuerdo las navidades pasadas que en el mostrador de préstamos de la biblioteca circulaba una botella de anís del mono, jejejeje
ResponderEliminar1 Brindis del outro lado de la frontera!!
ResponderEliminarSaludos bibliotecários
Bibliotecário-Ambulante
salusita desde Chile
ResponderEliminarsalud!!!! eso es verdad acá en Chile hay cada caso....
ResponderEliminarsaludos!!
¡Cielos, me han pillado! Me llamo Josefina, soy bibliotecaria y bebo Martinis, sí, lo confieso!!!!
ResponderEliminarno te preocupes josefina!!! aqui en chile en la universidad el grito era sexo , copete y orgia!!! somos de bibliotecologia.... dios mio!!!!!!!!!
ResponderEliminarSin duda alguna, la bebida es un material que nos relaciona, que hace social una interacción entre seres que circulan entre estanterias rodeados de mentes quemadas donde encuentran en el alcohol un medio para disipar la diaria justa usuario-bibliotecario. Si no, solo veamos el caso de la FIL (Guadalajara-México)donde centenares de bibliotecarios "conbebemos" en busca de cocteles ofrecidos por editoriales para contar nuestras aventuras, desahogar nuestras molestias y socializar más...
ResponderEliminaro ¿no?
Esta charla me da sed!!!!
ResponderEliminarlos invito a mi blog bibliotecafrancis.blogspot.com
Esta charla me da sed!!!!
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